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Opinan los estudiantes

Foto 6 nota 6El lado más optimista de la Pandemia

Si bien la crisis generada por la Covid 19 nos ha hecho sentir más vulnerables que nunca nuestro estado de bienestar, que afectó de manera fortísima al sistema sanitario y la salud de toda la población; por otra parte, ha logrado que la humanidad aprecie y valore de manera diferente la vida en familia.

Es así que estudiantes de las carreras de Educación y Psicología de la Universidad La Salle se animaron a escribir sobre los aspectos positivos de la Pandemia, el que tiene que ver con la esperanza y el lado humano que provocó el enfrentar un virus tan temible como la Covid 19 que nos atormentó durante más un año con cifras escalofriantes sobre los contagios y lamentables pérdidas humanas.

Para Sara Hurtado la creatividad se fue desarrollando a pasos agigantados para disminuir la sensación de soledad en épocas de confinamiento y distancia obligatoria que permitió un momento de reflexión, acción y conexión.  

“Miles de personas encontraron su vocación, empezaron a hacer esas cosas que tenían pendientes desde hace mucho tiempo, comenzamos a vivir el momento y a apreciar cada despertar, ya que nunca se sabía cuándo sería el último”.

La contaminación ha disminuido decía Claudia Chambi, basándose en información que señalaba un menor daño ambiental en las ciudades, además de tener calles más limpias. Tener la capacidad de captar y dar sentido a algo, tratando de intercambiar recuerdos y actividades.

Mientras que Fernanda Salguero opinó que el virus, pese a su paso mortal, estimuló actos de bondad en todo el mundo para enfrentar la enfermedad y la situación de miles de personas, logrando que la solidaridad permita que resulten las colectas, rifas solidarias, entre otras.

“El confinamiento nos benefició a todos porque logró la reconexión con nosotros mismos, el conocernos cada día más y tener un crecimiento interno: empecé a cuidar más mi salud, hacer ejercicio, meditar, cocinar y pintar; pero el aspecto más destacable que aprendí es a agradecer por mi vida, mi familia, opinó Salguero. 

Acotó que la Pandemia eseñó que tenemos que ser personas positivas. La vida as muy corta e incierta y se debe aprovechar cada segundo, haciendo las cosas que generan felicidad y que antes se daba por sentado.

“Hemos aprendido que la ciencia está en constante construcción y existen muchas preguntas, pero pocas respuestas, decía Wara Delgadillo, pero por sobre todo hemos comprendido que la vida no está comprada”.

La naturaleza dijo ¡Alto! escucha y aprende. Al parecer, es difícil escuchar  porque estamos  ocupados luchando por subir más y más alto en el andamio de las comodidades que hemos construido.

“Tuvimos que ser aislados como un oso polar en su iceberg a la deriva para escuchar y aprender.  Posiblemente fue una fuerza necesaria para restaurar el equilibrio del mundo y la naturaleza. Aprendimos que era un problema de todos, sin distinción de raza, sexo, ideología o religión. Y, por un momento,  tuvimos que ser uno para todos y todos para uno. Lo que parecía una utopía se transformó en una realidad que nos obligó a transformarnos y reinventarnos”, agregó Wara.

Hemos entendido que la salud pública debe ser prioridad en las políticas públicas; que el sistema educativo debe ser replanteado desde un visión tecnológica, integradora y equitativa; que urgen medidas macro y micro para reactivar la economía, y generar fuentes de empleo.

La tecnología dio un gran salto mencionó Lorena Chávez, y que la cuarentena no acabó con la creatividad, sino que, en muchos casos, la fomentó; el medio ambiente tuvo un pequeño respiro; ahora podemos apreciar mucho más cada segundo de vida que tenemos; y, sobre todo, el mundo se ha unido para enfrentar esta pandemia. Si bien el optimismo no es la cura para el coronavirus, puede ser uno de los factores decisivos. Hay muchas maneras de luchar contra el virus. ¿Y qué tal si el contar nuestras bendiciones es una de ellas?

“Abran paso a la esperanza, y cuenten los milagros día a día, y verán que la nube de oscuridad y dolor desaparece frente a sus ojos, y juntos veremos la luz”

Gabriela Figreredo se preguntó muchas veces me por qué tan corto era el día y porque el tiempo no le alcanzaba para nada, cuando de repente sus deseos se hicieron realidad, el tiempo y el mundo paró y le dio tiempo para limpiar nuestra alma, valorar a los seres queridos y agradecer día a día el respirar.

El mundo comenzó a recordar la palabra empatía, generosidad y lo bonito que es compartir con los que más necesitan no solo los alimentos si incluso una palabra de aliento, cobijo…

El entusiasmo de Carla Nicol Poma apuntó a que se registraron bajos niveles de contaminación debido al cierre de fábricas y menos viajes en auto. Se puso más importancia a la higiene, con el lavado de manos, desinfectarse y el intentar buscar la limpieza en el hogar para mantenernos más seguros con respecto al virus.

Las personas le dieron la debida importancia a llevar una vida saludable, como sabemos el virus puede ser mejor afrontado por aquellas personas que tienen mayores defensas y se ejercitan. Se empezó a valorar más y tomar en cuenta la salud Mental. Se rompieron barreras en el uso de plataformas virtuales debido a las clases presenciales y que ahora todo tiene que hacerse sin aglomeración.

Daniela López enfatizó que los lazos familiares se fortalecieron ya que se pasó de una comunicación escasa entre padres e hijos a una comunicación buena, esto debido a que los padres compartían más tiempo con sus hijos ya que por la cuarentena rígida tanto los trabajos como los colegios estaban cerrados. Otro de los aspectos positivos, es el uso de la tecnología, sí bien para algunos continúa siendo un reto se pudo observar que la tecnología tiene varios usos tanto para trabajar, conectarse con amigos y sobre todo en el ámbito educativo. Finalmente, otro de los aspectos positivos que trajo consigo esta pandemia mundial es la reducción de la contaminación del medio ambiente, así también se pudo ver que animales silvestres se apoderaban de las calles sin miedo a ser lastimados por el hombre.

Yuliana Adriana Tinta, Jonathan Ricaldi y Brígida Saca coincidieron en que hubo menos contaminación, la creatividad aumentó, actos de bondad y se apreció el lado solidario de las personas

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